Alabanza
“La verdadera alabanza es la que brota espontáneamente de nuestros corazones cuando reconocemos la maravillosa gracia de Dios hacia nosotros.” Chuck Smith

Vemos en la Biblia que la adoración a Dios es personal (Salmos 103:1) e involucra mucho más que sólo cantar (Romanos 12:1; 1 Samuel 15:22). La adoración a Dios es un acto espiritual y, por tanto, es el Espíritu Santo quien nos capacita para adorarlo (Juan 4:24).
Creemos y practicamos la adoración congregacional como un medio para exaltar a Dios por quien Él es y darle acciones de gracias por lo que Él ha hecho en nuestra vida (Salmo 100). La iglesia es la novia de Cristo y Él espera que como tal le demos honra y adoración.

Vemos en el Antiguo Testamento que Dios inspiró a músicos para escribir canciones que sirvieran para que Su pueblo recordara quién es Dios y cuán grandes cosas había hecho por ellos (Deuteronomio 31:19-21). Reconociendo ese poder que Dios puso en la música para hacernos recordar, cantamos canciones centradas en verdades bíblicas y en la exaltación de los atributos de Dios.

Dios es un Dios de orden y, como tal, espera que nuestras reuniones de adoración sean ordenadas, y enfocadas en Cristo, sin elementos distractores (Hebreos 12:28-29) para poder cantarle con entendimiento (1 Corintios 14:15).

Ensayos viernes 6.30 pm